ASPECTOS RELEVANTES DE LA VEJEZ.

 GRUPOS SOCIALES Y DE IDENTIFICACIÓN.

El desarrollo óptimo de la vejez como una expectativa no sólo de las personas que experimentan esta edad sino también de las áreas de conocimientos que están preocupadas por atenderla es difícil de lograr cuando se carece de apoyo social y de recursos necesarios para una vida con bienestar.

La salud, el trabajo, el ingreso económico, el apoyo familiar, entre otras cosas, están relacionadas con circunstancias propias del ambiente donde se desarrollan las personas y están, en cierto sentido, fuera del control de los sujetos, pues dependen también de las políticas de atención y apoyo que la sociedad establece para proveer de mejores expectativas de vida a diversos grupos sociales. El desarrollo social se relaciona con las posibilidades de llevar una vida con las condiciones necesarias para sobrevivir de forma digna; sin embargo, en la actualidad la vejez enfrenta una serie de problemas y situaciones que lo dificultan. Como señala García (2003), los ancianos no solamente enfrentan desafíos trágicos como los prejuicios culturales, el maltrato y el repudio, sino también, los problemas de marginación, pensiones y jubilaciones ridículas.

LA SALUD
La salud es un elemento fundamental en la vida de las personas en la vejez, sobre todo porque también ha tenido un papel importante en su existencia como grupo social. El aumento de la expectativa de vida a nivel mundial y también en México, ha contribuido a que las personas en la vejez tengan una mayor presencia en la vida actual, por lo menos, como un grupo “vulnerable” al surgir una serie de necesidades de atención en salud para este sector de la población con el aumento de la edad y no existir programas de atención específicamente dirigidos a ellos. Lo que enfrentan las personas en edad de vejez, no son solamente posibles enfermedades, sino también las consecuencias de enfermarse en un contexto de falta de apoyo.
Con el aumento en la expectativa de vida, las condiciones de salud y de salud pública han ido cambiando o tomando direcciones particulares, incrementando el número de ancianos con ciertos padecimientos. También ha implicado un cambio en las expectativas familiares y personales con respecto a la edad. Por ejemplo, para muchas familias contar con una persona en edad de vejez que padece una enfermedad crónica es altamente costoso en todo sentido.
En los programas públicos en salud no existen rubros específicos para los adultos mayores, ni han existido en los últimos 20 años. La aparición de la vejez en relación con el aumento de la edad de vida y las enfermedades que han resultado de estilos de vida poco saludables por gran parte de la población, han provocado una mayor atención de la sociedad en esta edad, pero no la suficiente para disponer de apoyo social específico. Para las personas en la vejez, contar con apoyo en salud es muy importante, sobre todo, por los efectos posibles que puede tener en ellos el no contar con el apoyo social suficiente o necesario para vivir con seguridad y confianza sobre su situación.

NECESIDADES LABORALES Y DE APRENDIZAJE
El apoyo social en la vejez está también íntimamente relacionado al trabajo. Si bien para algunas personas las dificultades y cambios inherentes a la edad disminuyen las posibilidades de desarrollar un trabajo de la misma manera que en las edades anteriores, para muchas personas la necesidad de mantenerse activos y de poder desarrollar una actividad laboral y, sobre todo, remunerada, es muy importante. El trabajo no solamente permite desarrollar una actividad sino el desarrollo o mantenimiento de una identidad.  La vejez es una edad que poco a poco se ha situado como una etapa de descanso, de poca actividad o se ha asociado a la jubilación; como tal, podemos compartir la idea de la importancia de mantener una vida con actividad menos exigente en la vejez, pero tampoco ésta puede generalizarse. Para muchas personas la jubilación implica una disminución repentina de la actividad que genera muchos conflictos cuando se busca la adaptación a la nueva situación personal y social.

No existen en México políticas públicas destinadas a generar oportunidades de empleo a las personas en la vejez y que busquen disminuir el grado de pobreza en el que muchos de ellos se encuentran.  El 94.8% de la población de entre 60 y 75 años de edad con empleo se encontraba laborando como empleado o jornalero, muchos realizando el trabajo sin pago o laborando por cuenta propia. También, más del 50% de la población entre 60 y 75 años tenía ingresos menores a un salario mínimo mensual.
El sistema básico de atención al ingreso para esta edad, el de la jubilación o pensión, no es suficiente y deja desprotegida a la mayor parte de la población de este sector. Además, el trabajo remunerado no logra tampoco satisfacer las demandas más importantes de esta edad. La prioridad en los programas federales y estatales de gobierno para este grupo etáreo se centra en su mayoría en la salud y el ingreso, pero no existen oportunidades que posibiliten la creación de espacios de participación y autogestión;


ACEPTACIÓN Y RECHAZO EN LA VEJEZ
La necesidad de mantenerse activo e integrado socialmente es muy importante para las personas en la vejez. La falta de atención y diálogo en la vejez puede ocasionar que las personas se perciban menos integradas en el medio social. Diversas teorías resaltan la importancia que tiene en esta edad el poder mantener una identidad y mantenerse activos e integrados en diversos espacios y grupos. La situación de abandono puede estar relacionada de forma importante con las formas de diálogo e interacción que se tienen con los demás y con las dificultades de mantener la propia vida de forma continua. Cuando la personas no cuentan con las condiciones suficientes para vivir por sí mismos, la dependencia hacia a los demás y, casi inevitablemente, la pérdida de derechos como persona comienzan a ser parte importante de la cotidianidad.

Debemos considerar que el apoyo social no es solamente una circunstancia, sino también una posibilidad que debemos enfatizar más para proveer de mejores opciones a la gente en la vejez. Aunque es importante también generar políticas públicas que tengan como objetivo garantizar los mínimos de seguridad para las personas en esta edad sin distinción. El apoyo social como una posibilidad implica poder ofrecer la construcción de nuevas redes de apoyo social y que el adulto mayor pueda convertirse en actor político activo.

Programas sociales para adultos mayores mexicanos

En los últimos 15 años, en México se han implementado programas sociales para atenuar los riesgos económicos a los que está expuesta la población adulta mayor; tales programas han enfrentado el dilema de enfocarse en población que vive en pobreza extrema de todo el territorio nacional, o bien sustentar un carácter universal, pero en ámbitos geográficos acotados (en la capital de la República). De este grupo de programas, se destaca por su continuidad el denominado Pensión para Adultos Mayores (PAM), otorgado por el gobierno de la república a todo el país y que ha venido transformándose desde programas antecesores como Oportunidades y 70 y Más, ampliando la cobertura del servicio que presta.

El Programa PAM otorga transferencias monetarias para mejorar el ingreso a los adultos mayores que cuentan con 65 años y más, y que no reciben un pago mensual superior a $ 1,092 pesos mexicanos, por concepto de jubilación o pensión de tipo contributivo; además se propone aminorar el deterioro física y mental de sus beneficiarios, a través de las acciones de una red de promotores, facilitadores y gestores que tienen la función de viabilizar el acceso a los servicios sociales que brinda el estado y apoyos para la inclusión financiera (Secretaría de Desarrollo Social, 2013).


Para finalizar con este trabajo, dejamos este video para hacer conciencia sobre el tema de la vejez y lo importante que es esta etapa de nuestras vidas.

¡GRACIAS!


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